Así empieza toda carta a un amigo, a un curioso lector de los pensamientos y el corazón.
Un corazón sin límites, para tú infinito amor.
Una inteligencia derrotada, para tu infinita paz.
Gozo incomprensible y abrazador,
Y producto de ellos, una mente libre y vivaz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario