"Querido Jesús, ..."
Así empieza toda carta a un amigo, a un curioso lector de los pensamientos y el corazón.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Qué será
fue inquietante saber que era yo la del inicio,
¿Qué será, qué dirá, responderá?
¿En oficina, trayecto o casa?
¿Donde estará?
Escribo, pero no tengo respuestas.
Disculpas tal ves, pero no hay respuestas.
¿Sigo intentando?
No me siento ansiosa, pero si intrigada.
Mmm qué será...
¿Al olmo le saldrán peras si se lo pido?
jueves, 17 de mayo de 2012
Vanidad y La Niña: Un reclamo de La Niña
lunes, 16 de mayo de 2011
Amigo
Un corazón sin límites, para tú infinito amor.
Una inteligencia derrotada, para tu infinita paz.
Gozo incomprensible y abrazador,
Y producto de ellos, una mente libre y vivaz.
miércoles, 11 de mayo de 2011
El Beso
Pero mi duda es muy grande y muchas mis preguntas.
¿Puedo confiar? ¿Puedo empezar?
Vamos a tomar un paso de valentía,
Que del corazón crece la vida.
Camina con alegría, y tópate con el beso.
¿Ves eso, que te espera, que te desea?
El que ya llega, el que anhelas.
De corazón ardiente, y manos firmes.
Al que tu cintura espera.
Pero, tropiézate con el beso, no mires cerca.
Ayuda a tu valentía, mirando sin tus ojos, creyendo solo con tu convicción, creciendo solo con tu oración.
Ahora, sí puedes confiar y empezar.
Me busco en el muro
Algo que me diga, que en el presente puedo estar.
Pero solo veo nombres distintos, imágenes no mías,
Y me doy cuenta que en olvido suelo estar.
Dónde me encuentro ahora, dónde puedo estar.
Cerca de los recuerdos, viviendo alegre de los momentos, pero muy distante del presente, muy lejana del muro, de espalda a la cámara y fuera de tu corazón.
Ahí, es donde seguramente, debo de estar.
martes, 5 de abril de 2011
¡Bandido!
Pluma en caía
¿A quién puedo escribirle?
Al que no ve.
¿A quién puedo contarle?
Al que no escucha
¿A quién puedo abrazar?
Al que mutilado está.
¿A quién le puedo dar mi corazón?
Al que no lo espera, al que no lo quiere, al que no lo desea.
Y mi pecho se hincha, y mi frustración se agranda.
Y mis dientes se estrechan, y mi lengua batalla.
Y mis pies corren, y mis brazos marchan.
Angustia la mía de no poder hablar.
Te, a ti.
Desesperación la mía de no poder escribir.
Te, a ti.
Y luego, como pluma en caída, todo se va calmando.
Cierro mis preguntas y abro mis respuestas.