miércoles, 3 de noviembre de 2010

La obrera

Sin ocultar nada
Sin avergonzarse de nada
Vacía de toda carga.
Así debe estar tu corazón, pequeña obrera.

Y tú mujer, obrera de tu casa,
obrera de tus hermanos,
obrera en tu corazón,
dispuesta a mantener pureza en tus pensamientos
pureza en tus actos.

Tú mujer obrera,
dispuesta a la entrega.
Sal de tu vergüenza,
no tengas paciencia, ni complacencia.

Deleita tu corazón en estar aprobada,
amada y consolada.


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